Diseño e implantación de un Balanced Scorecard en la industria bancaria

En el ejercicio de intermediación, con captación de dinero y la colocación de dinero, el banco asume riesgos relacionados con descalce en los plazos, descalce de monedas y descalce de tasas de interés. Si a esto sumamos la captación de fondos desde múltiples fuentes, la colocación en amplias carteras de clientes, y a su vez a través de una variedad de productos, a nadie le resultará difícil considerar que se trata de una gestión compleja.

 

Todo esto hace que el proceso de diseño de un Balanced Scorecard (BSC) en un Banco, rápidamente genera la tentación de extender la profundidad de los niveles de apertura de cada indicador, para observar su comportamiento a nivel de segmentos de clientes, de productos específicos, canal de relación con el cliente y otras posibilidades propias de cada indicador.

 

Es justamente en este punto donde nuestra experiencia nos permite señalar que la implementación de un BSC en la banca requiere la construcción de un sólido puente entre el diseño y la implementación, que tempranamente incorpore los criterios de factibilidad, tanto técnicos como económicos, respecto de las definiciones que se establecen en el diseño.

 

Entre estos elementos podemos consignar:

 

- Los niveles de profundidad de apertura a los que se busca llegar con el indicador (drill down del indicador), no siempre resultan factibles, ya que no existe la información base que permite llegar a ese nivel de detalle.


- Múltiples fuentes de información. La “dispersión” de los datos entre múltiples fuentes puede hacer costoso el proceso de obtención de los mismos.


- La periodicidad con que se genera/obtiene determinada información, no condice con el requerimiento de periodicidad de cálculo de un determinado indicador, y a su vez, entre los indicadores puede existir disparidad en la periodicidad de actualización.

 

Nos parece que como punto de partida se requiere, en el diseño, evitar la confusión respecto del fin último del BSC. Es fundamental tener presente que se trata de una herramienta de carácter estratégico, no orientada a la gestión de la operación diaria, ello servirá de filtro a la definición de aspectos como la profundidad de apertura de los indicadores, la periodicidad de cálculo de los mismos y la cantidad de indicadores que requiero. Lo que importa es no olvidar que el diseño permite mucho, pero que en el paso a la implementación se requiere tener una justa cuota de realidad, para no generar expectativas que no puedan ser cumplidas.

 

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