Ya sabemos que la implementación de una nueva estrategia, una tecnología, una estructura organizacional, una fusión o una adquisición, implican, cada una de ellas, enormes desafíos para las empresas.
Sabemos por lo tanto que estos esfuerzos, para que den los frutos esperados, requieren de una estrategia y un plan en la gestión del cambio organizacional. Pero muchos de los ejecutivos hoy día se preguntan: ¿cómo me aseguro de que el cambio que estoy impulsando (y financiando) permanezca en el tiempo? Nosotros planteamos la pregunta del siguiente modo: ¿cómo lograr la institucionalización del cambio?
En nuestra experiencia como consultores hemos descubierto que un paso esencial es planificar la implementación de cualquiera de estos cambios a través de una serie de acciones simples, pero necesarias:
› Project Management (Gestión del proyectos): en lo posible, y sobre todo si se trata de un cambio que implicará importantes desembolsos, es clave darle la forma de un proyecto estructurado bajo la mirada de Project Management.
› Change Management (Gestión del cambio): es fundamental acompañar este proyecto estructurado con una metodología específica de cambio organizacional, y que se logre aceptación del cambio por parte de las personas. En Vantaz Group hemos acuñado el concepto de PCM (Project & Change Management) (Gestión de proyectos y cambio) para unir estos dos enfoques, que son clave para lograr un esfuerzo integrado de trabajo. Pero ¿será suficiente este esfuerzo integrado para lograr que el cambio perdure a través del tiempo? La respuesta es no. Es una condición necesaria, pero no suficiente. Lo esencial es que durante la ejecución del proyecto queden diseñadas, validadas y asignadas las responsabilidades y de esa manera, hacer del cambio algo perdurable.
Cada caso exige distintos requisitos para institucionalizar el cambio. Por ejemplo: