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Requisitos para la institucionalización del cambio
Ya sabemos que la implementación de una nueva estrategia, una tecnología, una estructura organizacional, una fusión o una adquisición, implican, cada una de ellas, enormes desafíos para las empresas. Sabemos por lo tanto que estos esfuerzos, para que den los frutos esperados, requieren de una estrategia y un plan de cambio organizacional.
En nuestra experiencia como consultores hemos descubierto que un paso esencial es planificar la implementación de cualquiera de estos cambios a través de una serie de acciones simples, pero necesarias:
Project Management:
En lo posible, y sobre todo si se trata de un cambio que implicará importantes desembolsos, es clave darle la forma de un proyecto estructurado bajo la mirada de Project Management.
Change Management:
Es fundamental acompañar este proyecto estructurado con una metodología específica de cambio organizacional, y que se logre aceptación del cambio por parte de las personas.
En Vantaz Group hemos acuñado el concepto de PCM -Project & Change Management (Gestión del Cambio)- para unir estos dos enfoques, que son clave para integrar un trabajo. Sin embargo, este esfuerzo no es suficiente. Lo esencial es que durante la ejecución del proyecto queden diseñadas, validadas y asignadas las responsabilidades y de esa manera, hacer del cambio algo perdurable.
Hemos resumido en tres los puntos principales de trabajo para una institucionalización efectiva de los procesos de cambio:
Todo cambio, desde que se planifique, debe tener ojalá la estructura de proyecto y llevar un plan de cambio bien organizado, integrando las diversas áreas involucradas, desde profesionales técnicos, hasta aquellos de recursos humanos.
Durante el proyecto deben intervenirse descripciones de roles, capacitación, comunicaciones, sistemas de incentivos, sistemas de evaluación del desempeño y sistemas de desarrollo de carreras para asegurar que el cambio permanezca.
El tiempo pasa y las personas y estructuras “olvidan” el cambio, aunque éste haya sido bien conducido, por lo que se requiere que una vez terminada la transición cada cierto tiempo, los cambios prácticos y los valores que se inyectaron a la organización deben ser recomunicados y reforzados mediante diversos mensajes, acciones de capacitación, evaluación del desempeño, incentivos y el desarrollo de carreras.
